Él

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Ojalá lo encuentres.

Me refiero a ese maravilloso pervertido.

Ese que se tome su tiempo en conocerte, y coincida contigo en alguna de tus rarezas.

Ese al que tus locuras le parezcan maravillosas.

Ojalá conozcas a uno que desee a la mujer completa que eres, y piense en darte placer y no sólo en darse placer con tu cuerpo.

Deseo que conozcas a ése que te pregunte por lo que te preocupa. Y que te escuche mientras le hablas enfadada del capullo de turno.

Ojalá encuentres a ese que no tiene prisa, pero que tiene urgencia de ti.

A ése en el que confías tanto que le confías todo tu ser. Porque se preocupa tanto o más que tú por ti.

Al que te encienda con su sola presencia, porque sabes perfectamente de lo que es capaz y de lo que no.

Ese al que quieres de una manera diferente. Mejor. A tú manera.

Ojalá lo encuentres .

Atado

 

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Photo by Noelle Otto on Pexels.com

 

¿Y si hoy te ato yo a ti? , ¿te gustaría?

De pies y manos, a una silla. Desnudo, indefenso…

Abierto y expectante a mis perversiones.

¿Y si me siento sobre ti y te beso?

tu sexo contra mi sexo, mis pechos contra tu pecho…

¿Te atreves a morderme? tendré que amordazarte…

Me arrodillaré delante de ti, quiero saborearte.

¿Como te sientes? No puedes sujetarme del pelo y empujarme hacia ti.

Esta vez no.

Así que paro, paro cada vez que quiero.

Paro para ver la confusión en tu cara.

Quieres más. Pero no.

Me siento sobre ti. Me penetro.

Y me muevo despacio, muy despacio, mucho tiempo…

Te escucho gemir, amordazado, y entonces me levanto.

Por hoy es suficiente.

Pero volveré a atarte.

Y me portaré mucho peor….

Las apariencias engañan

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Me ves tan tranquila… inofensiva.

Quizá me infravaloras…

Piensas que soy otra pieza fácil que añadir a tu colección.

Te acercas con movimientos estudiados y palabras manidas.

Siempre la misma danza.

Un espectáculo que me aburre, arrogancia y estrategia.

No te das cuenta de que soy yo la cazadora, soy yo la que observa.

Callada, escucha lo que tengas que decir, aburrida hasta la médula.

Sopeso cada movimiento, cada gesto tuyo,

y crees que me eliges, que te gusto, que me conquistas…

Y no te das cuenta de que soy yo siempre la que selecciona,

la que manda.

Vuelves a tu guarida satisfecho después de cada nueva conquista.

Sin sospechar si quiera que no sabes cazar; que tus tretas no funcionan,

que tus armas no impresionan, y que a lo máximo que puedes aspirar es a ser devorado.

El cazador cazado, el rabo entre las piernas.

Tu perfume

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Photo by cottonbro on Pexels.com

 

Queriendo invocarte hoy me puse tu perfume,

y su estela me envolvió al igual que tus brazos en otro tiempo.

Sucedáneo barato del olor de tu piel

que quedó tatuado para siempre en mi alma.

Búscate a otra

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Si tanto te incomodo, búscate una mujer normal.

De esas que no están tan locas, que no son tan exigentes,

de las que no se enfadan por todo como yo… ¿verdad?

De esas que no cambian de opinión cada cinco minutos.

Búscate otra, una más tranquila, predecible…

Eso sí, búscate a una dispuesta a compartir contigo lo que comparto yoç

Que te quiera sin pedir nada a cambio, no porque no lo merezca, sino porque no lo quiere, porque no lo necesita.

Que en su pecho tenga tanto amor propio que el tuyo sea un complemento, no una necesidad, que te dé sin esperar nada a cambio. Una que te mire de igual a igual.

Búscate a otra, pero no en esos sitios horribles que tú buscas.

Si de verdad eres un hombre, búscate a otra, pero que sea una mujer de verdad.

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