¿Piensas en mi?

 

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Me gustaría saber en que piensas cuando piensas en mí.

Si te excitas como yo cuando pienso en ti.

Si cuando escuchas mi voz cierras los ojos y sientes esa punzada de placer.

¿Me imaginas siendo tan tuya como yo me siento?

Quisiera yo saber si en tus fantasías hago cosas que no te atreves a confesarme.

¿Has acariciado otro cuerpo pensando en el mío?

Me pregunto cuantas veces has tenido un orgasmo pensando en mí…

cuántas has imaginado mi cuerpo en tu cama.

Cuantas veces te he excitado sin saberlo, y

las maneras en que me haces tuya sin que yo llegue a sospecharlo.

Me pregunto en que piensas cuando piensas en mi…

porque quizás yo piense en ti de igual modo…

Feliz Navidad, Señor X.

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El Señor X me invita a cenar a su casa en Nochebuena.

Me pide que acuda sin ropa interior y así lo hago, aunque me siento muy rara al no llevar nada debajo del vestido.

Llego y me recibe besándome con violencia y acorralándome entre la pared y su cuerpo para que note su erección, para que sea consciente de que ha estado esperando este momento.

Sobre la mesa sólo veo una botella de cava, y me pregunto dónde esta mi cena.

Mi querido Señor X parece haberme leído la mente, porque lo escucho decir “la cena eres tú”, mientras me sirve una copa.

Me sube el vestido y acaricia mi sexo. Al comprobar que no llevo nada debajo, me felicita por mi obediencia al haber acudido sin ropa interior y me baja el vestido hasta la cintura, dejando libres mis pechos para sus mordiscos y caricias.

Me tumba sobre la mesa boca arriba y me ata las manos, cada una a su extremo correspondiente de la mesa. Todo mi cuerpo se tensa al notar cómo lleva a cabo esta operación, pero me calmo mientras me besa suavemente el cuello.

Coge mi copa y vierte el líquido sobrante por mi escote, lamiéndolo directamente de mi piel, de mis pechos…

Me retuerzo de placer, frío y sorpresa, mientras él se deleita con mis pezones.

Coge esta vez la botella y derrama un poco de cava sobre mi sexo, lamiéndolo y chupándolo acto seguido.

Lo veo levantarse, y cuando le pregunto a dónde va, me dice que a buscar mas cuerda para atarme las piernas al otro extremo de la mesa. Según él, me estoy moviendo demasiado…

Me excita muchísimo el hecho de estar completamente inmovilizada, y cada vez deseo más y más que me penetre.

Lejos de hacerlo, vuelve a verter más de ese líquido espumoso en mi sexo y sigue deleitándose lamiéndolo y chupándolo.

Entonces me frota el clítoris con la superficie fría de la botella y eso hace que explote de placer….

(CONTINUARÁ)

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