Fantasías que se hace realidad

 

 

¿Qué es lo que pasa cuando tienes increíble sexo virtual con una persona y deciden llevarlo a la “vida real”?

Pues que o te encanta o te decepciona, pero no hay termino medio.

Y eso fue lo que me pasó con Álvaro, tanto tiempo hablando de tantas cosas, nos conocíamos tan bien… que supongo que en cierto sentido nos daba miedo subir al siguiente peldaño.

¿Y si era sólo virtual? ¿Y si no era real? ¿Y si en persona realmente no me ponía tanto? ¿Y si no sabía tocar los resortes adecuados?

Pero a veces la vida decide por ti, y resultó que íbamos a coincidir en la misma ciudad el mismo fin de semana, así que no tuvimos excusa.

Quedamos para tomar un café y desde el principio estuvimos de acuerdo en ir muy despacio. Y si al final no surgía nada, pues tan amigos.

Me imaginé aquel encuentro de todas las maneras posibles, estaba demasiado nerviosa, pero lo cierto es que casi en cuanto lo vi mi nerviosismo tornó en excitación.

Me parecía muchísimo más atractivo en persona, y realmente me pregunté por qué habíamos postergado tanto este momento.

No podía dejar de mirarlo, y recuerdo que todo alrededor me parecía distorsionado. De repente, sólo estaba él. Y yo quería fundirme con él en un abrazo.

Me preguntó si me apetecía ir a su hotel, únicamente para estar a solas, sin expectativas de ningún tipo.

Acepté, por supuesto que me apetecía, aunque el miedo, o mejor dicho la incertidumbre, volvieron a no darme tregua.

Una vez en la habitación, Álvaro me besó. Me preguntó si me sentía cómoda y le dije que si, pero le confesé todas mis dudas, mi miedo a que no fuese como imaginábamos.

El me dijo que se sentía igual, y me propuso un trato. Hoy podríamos sólo abrazarnos y besarnos, acariciarnos y romper el hielo, y mañana decidiríamos si queríamos dar un paso más.

Me pareció bien.

Me senté sobre él en el sofá. Me acariciaba la espalda por debajo de la blusa mientras me besaba el cuello, el escote, la boca… creo que el hecho de saber que no iba a pasar nada más me hacía desearlo aún con más fuerza.

Álvaro me hablaba, me hablaba todo el rato entre esos besos tan tiernos y tan húmedos. Me decía que todo era mejor de lo que había imaginado. Me dijo que al día siguiente estaría listo para dar un paso más, pero esa noche quería disfrutarla así, sin prisas.

Yo estuve de acuerdo.

Pero con una salvedad, me dijo. Esta noche voy a hacer que te corras.

Cuando me disponía a protestar, me mandó a callar, mientras me besaba.

Eso me volvió loca.

Metió su mano por debajo de mi pantalón, por debajo de mis bragas, muy suavemente, buscando mi clítoris en la humedad de mi sexo.

Seguía besándome en la boca mientras me decía “mañana estaré comiéndotelo, lamiéndotelo, chupándotelo”

Y yo imaginaba esa boca que ahora me besaba haciendo lo propio entre mis piernas.

Supe que me iba a correr, y se lo hice saber con voz entrecortada.

Él me rodeó con su brazo libre, atrayendo mi cabeza a la suya y mordisquándome el lóbulo de la oreja, a la vez que aumentaba la velocidad con sus dedos debajo de mis bragas.

Tuve un orgasmo increíblemente intenso y espectacular mientras me abrazaba.

Me abandoné a todas esas maravillosas sensaciones, escuchando palpitar mi corazón con fuerza, mientras todo se desdibujaba a mi alrededor.

Cuando por fin comencé a recuperarme,escuché a Álvaro decirme… “duérmete, que pronto será mañana”.

Publicado por Eva

Me hace feliz escribir, y doblemente feliz que te guste lo que escribo💖

6 comentarios sobre “Fantasías que se hace realidad

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